El analista económico-político, Econ. José Luis Tapia Rocha, participó en el programa “La Hora del Economista”, donde expuso una postura disruptiva respecto a la estructura monetaria y constitucional del Perú. Durante su intervención, Tapia Rocha cuestionó la necesidad de mantener un monopolio emisor estatal, defendió las ventajas históricas de la deflación y analizó las contradicciones existentes entre las propuestas de campaña electoral y la ejecución real de los gobiernos.
Al evaluar las propuestas políticas actuales, el especialista alertó sobre las similitudes ideológicas en los planes económicos de los candidatos. "Los dos están presentando un programa bastante parecido. Yo diría que porque Roberto Sánchez quiere quedar bien con el centro, digamos, ideológico del país, se está rimando hacia las posiciones de Keiko Fujimori", explicó Tapia Rocha.
Sin embargo, expresó su profunda preocupación por las reformas que plantea la izquierda: "El caso de Roberto Sánchez ha dicho que va a volarse varios artículos, entre ellos el 58, 59, 60, 61. Sobre todo el 60 me preocupa más porque esa es la que le pone los candados para evitar que cree empresas estatales". Desde su perspectiva, estas modificaciones buscan "darle mayor libertad al poder político de sobrepasarse en sus límites y poder hacer lo que quiere con la economía", definiendo además que la economía social de mercado significa, de manera sencilla, "intervencionismo económico. Es decir, le das tu facultades al gobierno para que pueda obrar más allá de justicia, seguridad, obras públicas".
Como liberal clásico, basado en los principios de Adam Smith y John Locke, el economista arremetió también contra la postura de Fuerza Popular, calificándola como una "derecha falsa, porque no abre las reformas, no habla de privatizaciones, no habla de libre mercado, no habla de nada, habla de gestionar mejor lo que hay, o sea, el estatismo". Dentro de estas reformas estructurales, fijó una posición drástica en el ámbito laboral frente al salario mínimo, señalando que "la opción no es si subir o no subir, la opción es quitar ese elemento que se llama control de precios". Advirtió que esta medida genera "un desempleo deliberado" y expulsa a los jóvenes hacia la informalidad, por lo que propuso "quitar ese sueldo mínimo para que la oferta y la demanda coincidan".
En el plano monetario, lanzó una fuerte crítica a la organización del sector financiero, afirmando que "el Banco Central es un monopolio por ley, artículo 84, dándole facultades exclusivas". Ante esto, planteó una alternativa de libre mercado: "Sustituirlo más bien por una banca privada, libre, competitiva, con 100% de reserva fraccionaria. Eso evitaría la inflación".
Para respaldar la viabilidad de su propuesta, recordó que los bancos centrales "no existen en países como Ecuador, como El Salvador, como Hong Kong" y que el Perú operó exitosamente sin uno antes de 1922. Además, cuestionó la idea de que la estabilidad dependa exclusivamente de mantener el nivel de precios actual, argumentando que las amas de casa "quieren que bajen los precios. Eso se llama deflación. Eso es lo que no hace un banco central", sustentando con el caso peruano entre 1998 y 2001 que "no es lo que dicen algunos keynesianos de que a menor precio menor PBI sino que tú puedes ver a menores precios mayor PBI".
Finalmente, el analista criticó el principio de subsidiariedad económica de la Constitución de 1993, calificándolo como "una puerta abierta al intervencionismo estatal" que abre el camino a errores históricos como la desaparecida aerolínea TANS: "Ya sabemos qué pasó con TANS, hizo volar dos aviones que mataron muchas personas y lo operaba la Fuerza Aérea del Perú".
Frente a ello, concluyó que la historia demuestra que "mientras el poder político invada menos los terrenos económicos, mejor le va a ir al país", recordando que en la política nacional "varios gobiernos que han asistido al país, que han ingresado como gobiernos durante su campaña, han tenido propuesta de izquierda, pero han gobernado como de derecha", tal como ocurrió en las elecciones de 1990 cuando Alberto Fujimori prefirió aplicar un shock económico directo porque entendió que "más sensatez hay en matar de una vez el problema que de a poco".
Con esta ponencia, el blog del Colegio de Economistas de Lima promueve la difusión de diversas corrientes del pensamiento económico, contribuyendo al debate académico y a la formación de opinión pública informada en el país.
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