Durante el diálogo,
Alarco desmitificó la idea de que la gran inversión minera irradia bienestar
automático a toda la economía peruana, aclarando que esta actividad es
altamente intensiva en capital, genera poco empleo directo y transfiere gran
parte de sus utilidades al exterior.
“Un crecimiento
basado solo en sectores extractivos, en minería por ejemplo, es tremendamente
intensivo en capital y eso no genera empleo”, sostuvo el economista, precisando que de los 60,000
millones de dólares en exportaciones mineras, solo un 25% se cambia a moneda
nacional, limitando severamente los encadenamientos productivos hacia otros
sectores.
Asimismo, enfatizó que
apostar exclusivamente por el crecimiento macroeconómico sin atender las
disparidades regionales y la conflictividad social representa un grave riesgo
de gobernabilidad para la futura administración, especialmente en las zonas
altoandinas y amazónicas que demandan mayor presencia estatal.
“Este proyecto
virtualmente ganador, que apuesta todo por la inversión, que apuesta todo por
el crecimiento, que apuesta todo por las ganancias y que va a conllevar
agravamiento de la elevada desigualdad”, afirmó, advirtiendo que esto reduce la cohesión
social y, a la larga, genera problemas de bajo crecimiento económico.
En materia de política
monetaria, el director del BCR planteó la necesidad de modernizar la
institución bajo los principios de lógica sistémica y mejora continua. Si bien
defendió la independencia de la entidad, subrayó la importancia de establecer
mecanismos formales de coordinación tanto con el Ministerio de Economía y
Finanzas (MEF) como con los bancos centrales de la región latinoamericana.
“El Banco Central
es parte del Estado Peruano, independiente, sí, pero debe coordinar”, cuestionó al referirse a la necesidad de no ir a
destiempo en la subida y bajada de tasas de interés respecto a economías
complementarias como Brasil o México, lo cual termina generando costos internos
en producción y empleo.
En esa línea, explicó
que es fundamental desvincular el ciclo político de la designación de los
directores del Banco Central y de otras entidades autónomas como la SUNAT.
Asimismo, propuso la creación de una oficina de evaluación interna de
políticas, siguiendo el modelo del Banco de Inglaterra, para medir el impacto
real de las decisiones tomadas.
Sobre el contexto
macroeconómico, Alarco advirtió que el país sufre de una "enfermedad
holandesa" que está desindustrializando a la nación, producto de un tipo
de cambio que, si bien beneficia el consumo individual de importaciones,
destruye la manufactura local.
0 Comentarios