El efecto de las medidas contracíclicas anunciadas por el Gobierno dependerá de su capacidad para impulsar la actividad económica y contrarrestar los efectos del fenómeno de El Niño.
Así lo sostuvo el economista Adolfo Hinojosa, doctor en Ciencias Económicas y docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, durante su participación en La Hora del Economista.
El especialista expresó una visión optimista sobre el paquete de S/ 18 mil millones previsto para 2027 y consideró que, junto con el crédito suplementario de S/ 8 mil millones, podría favorecer el crecimiento y la generación de empleo.
Hinojosa señaló que la inyección de recursos públicos podría contribuir a relanzar la economía peruana, luego de varios años de crecimiento moderado, cercano al 3 % en promedio. En su opinión, el país necesita mantener la estabilidad macroeconómica y avanzar hacia tasas de expansión de entre 5 % y 6 %.
“Estos 18 mil millones sí van a generar un impacto positivo en la economía. Estoy seguro de eso. Hay que mirar la economía desde un punto de vista más optimista que pesimista”, afirmó.
No obstante, reconoció que el fenómeno de El Niño podría reducir el crecimiento previsto para 2027. Frente a las proyecciones de una posible desaceleración del PBI hasta el 2 %, consideró que el paquete anunciado, sumado a los S/ 8 mil millones del crédito suplementario aprobado para el año en curso, podría mejorar las perspectivas económicas y generar empleo.
Al analizar los efectos de estas medidas sobre las familias, el economista sostuvo que el impulso fiscal podría generar un efecto positivo tanto en el empleo como en el consumo.
Explicó que la generación de puestos de trabajo fortalece la capacidad de compra de los hogares y, a su vez, un mayor consumo contribuye al crecimiento del producto bruto interno.
“Al generarse empleo, se retroalimenta el consumo y, al haber mayor consumo, se genera un mayor crecimiento del PBI”, señaló.
Asimismo, mencionó que el consumo privado, el aumento de la inversión privada y el gasto público pueden actuar conjuntamente para impulsar la economía, especialmente en un contexto de emergencia que requiere atender daños y sostener la actividad productiva.
Respecto a la evolución de los precios, Hinojosa consideró que las presiones inflacionarias responden principalmente a factores externos, vinculados con los conflictos internacionales y sus efectos sobre los precios de la energía y otros bienes.
En ese sentido, sostuvo que el Gobierno y el Banco Central tienen limitaciones para controlar variables que se originan fuera del país y afectan a distintas economías.
Sobre el posible efecto inflacionario del gasto público anunciado, explicó que, en su opinión, no debería generar una presión significativa si se financia con recursos públicos y no mediante emisión monetaria.
“En la medida en que el Gobierno no utilice la maquinita, pienso que no debemos temer a la inflación, porque este es un gasto público con recursos públicos”, manifestó.
También destacó el incremento de los ingresos tributarios que, según indicó, había observado en las cifras de la SUNAT. Consideró que esa mayor recaudación ofrece un respaldo financiero para afrontar la coyuntura. Aunque reconoció que la inflación podría superar temporalmente el rango meta del 3 %, estimó que no se convertiría en una preocupación mayor para el país.
Hinojosa identificó a la construcción como uno de los sectores que podrían recibir un impulso importante a partir de la inversión pública prevista. Señaló que una parte de los recursos estaría orientada a mejorar infraestructura de educación y salud, así como a reactivar obras que permanecen paralizadas.
Destacó que la construcción ha sido uno de los sectores más dinámicos de la economía peruana durante las últimas décadas y consideró que la continuidad de los proyectos de infraestructura puede contribuir a sostener esa actividad.
En cuanto a la situación de los hogares, sostuvo que el consumo familiar mantiene capacidad de resistencia, aunque reconoció que no se encuentra en niveles óptimos. También mencionó la evolución de los salarios del sector público como un elemento que contribuye al poder adquisitivo de los trabajadores.
El economista precisó que el impulso fiscal debe entenderse como una respuesta temporal ante una situación extraordinaria, y no como un componente permanente de la política económica.
“Este tipo de medidas que adopta el Gobierno son solamente temporales y deben serlo”, explicó. Añadió que, en condiciones normales, el sector privado debe asumir el papel principal en la dinamización de la economía, mientras que la intervención pública cobra relevancia ante circunstancias excepcionales como el fenómeno de El Niño.
En ese marco, respaldó la entrega de bonos por S/ 2.500 millones destinados a los sectores más vulnerables, al considerar que corresponde al Estado brindar apoyo a las personas que enfrentan mayores dificultades económicas.“En una situación de delicadeza económica
, el Gobierno tiene que ayudar a los sectores más vulnerables de la sociedad”, sostuvo.
Al cerrar su participación, Hinojosa invitó a sus colegas economistas y a la ciudadanía a mantener una perspectiva optimista sobre las posibilidades de crecimiento del país. Consideró que la estabilidad de las variables macroeconómicas requiere también la contribución de los distintos poderes del Estado.
“Yo tengo fe en el crecimiento económico del Perú y en el mantenimiento de las variables macroeconómicas”, expresó.
Finalmente, señaló que el país necesita condiciones institucionales que permitan desarrollar las políticas económicas y atender los problemas sociales, con el objetivo de que sus resultados beneficien a la población.
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