En La Hora del Economista, la ingeniera forestal y directora del Instituto Kené - Instituto de Estudios Forestales y Ambientales, Lucila Pautrat, alertó sobre la inminente confluencia de El Niño Global y El Niño Costero, resaltando la urgencia de implementar políticas de ordenamiento territorial, conservar los bosques como infraestructura natural de mitigación y revisar la legislación que favorece la deforestación y la ilegalidad en el país.
Durante el diálogo,
Pautrat analizó la alarmante escala de calentamiento marítimo actual y el
impacto económico acumulativo que los fenómenos climáticos extremos ejercen
sobre las naciones en desarrollo, impidiendo una recuperación oportuna de sus
sectores productivos e infraestructura básica.
"En el mar peruano
en este momento tenemos 1.5 grados de temperatura por encima de lo normal, y
por encima de los 2 grados, que es lo que se va a ir aumentando durante los
próximos meses, ya se califica como un niño fuerte o un superniño",
advirtió la especialista, señalando que las proyecciones del ENFEN y el SENAMHI
estiman un fuerte impacto fiscal de entre el 2% y el 5% del Producto Bruto
Interno.
Asimismo, la ingeniera
forestal lamentó que las respuestas gubernamentales sigan concentrándose de
manera reactiva en el descolmatamiento provisional de ríos, en lugar de
plantear una reforestación estratégica y un verdadero ordenamiento de las
ciudades frente a los ecosistemas ribereños. Explicó que el país ya cuenta con
11 millones de hectáreas deforestadas en la Amazonía, una pérdida equivalente a
la región Loreto que se ve agravada por recientes modificatorias legislativas y
el avance de actividades ilícitas de gran poder económico.
"Existe una
tecnología que es la más eficiente en términos de mitigación de los impactos
del niño y del cambio climático, y se llama bosques; fue inventada por la
naturaleza millones de años antes de que existiera cualquier homínido sobre la
Tierra", detalló, puntualizando la asimetría fiscal de combatir estas
mafias cuando el programa para mitigar los impactos de la minería ilegal recibe
apenas 48 millones de soles frente a ganancias ilícitas anuales de 12,000
millones de dólares.
En esa línea, recomendó
al gobierno entrante priorizar la restauración de los ecosistemas de selva
alta, lomas costeras y cuencas altoandinas, así como frenar el debilitamiento
de las normas ambientales, ya que la deforestación y el cambio de uso de suelo
representan el 49% de las emisiones de gases de efecto invernadero generadas
por el Perú.
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