El
especialista en Gestión Municipal y Gobierno Local, Pedro Morales Mansilla,
participó en La Hora del Economista, espacio del Colegio de Economistas
de Lima, donde reflexionó sobre los principales desafíos de la gestión
municipal, la ética pública, la inversión de calidad y el papel de los
gobiernos locales en la generación de empleo y el desarrollo económico.
Morales
sostuvo que ejercer una alcaldía implica mucho más que ejecutar obras o
administrar presupuestos. Para él, una gestión municipal debe partir del
compromiso con la comunidad, el conocimiento de su historia y la capacidad de
convocar a profesionales que contribuyan a resolver las necesidades de la
población.
“Ningún
proyecto puede tener éxito si es que no parte del respeto de la identidad
cultural del pueblo”.
Uno de los
primeros temas abordados fue la importancia de la integridad en el ejercicio de
la función pública. Morales advirtió que el deterioro de la ética representa un
problema para la representación política y para la confianza ciudadana en las
autoridades.
Para el
exalcalde, la honestidad debe ser una condición indispensable para conducir una
municipalidad y garantizar que las decisiones respondan al interés público.
“La primera
gran tarea de un alcalde que quiera ser un buen gobierno es moralizar la
gestión que le toca conducir”.
También señaló
que las deficiencias de las normas electorales pueden generar situaciones que
dificulten su correcta aplicación, por lo que consideró importante precisar las
disposiciones relacionadas con la elección y la reelección de autoridades
municipales.
Durante la
conversación, Morales se mostró a favor de permitir una sola reelección inmediata
de los alcaldes. Según explicó, esta posibilidad permitiría culminar proyectos
que, por limitaciones de tiempo o presupuesto, no logran completarse durante un
primer periodo de gobierno.
Sin embargo,
advirtió que las reformas políticas implementadas en los últimos años no
necesariamente han contribuido a mejorar la situación institucional del país.
Desde su
perspectiva, las normas electorales deben formularse con mayor precisión para
evitar interpretaciones que terminen debilitando sus objetivos.
Al recordar su
experiencia municipal, Morales destacó que los planes de desarrollo de una
ciudad deben incorporar dos componentes fundamentales: el avance tecnológico y
la modernización, por un lado, y el respeto por la identidad cultural, las
tradiciones y la historia, por otro.
Para Morales,
el patrimonio cultural no debe entenderse únicamente como un elemento
histórico, sino también como una oportunidad para fortalecer el turismo y
dinamizar la economía local.
“Tienen que ir
de la mano tradición y modernidad”.
Asimismo,
destacó la importancia de que los candidatos y las autoridades tengan una
visión clara sobre el futuro de sus ciudades. Para ello, planteó tres preguntas
fundamentales: qué ciudad se quiere construir, para qué y cómo se alcanzará ese
objetivo.
Otro de los
ejes centrales de la entrevista fue el potencial del turismo para generar
oportunidades económicas en los territorios. Morales sostuvo que esta actividad
puede beneficiar a numerosos sectores, desde hoteles y restaurantes hasta
pequeños comerciantes y prestadores de servicios.
En su opinión,
las municipalidades cumplen un papel decisivo al mejorar los espacios públicos,
conservar el patrimonio histórico, fortalecer los servicios básicos y ofrecer
condiciones adecuadas para recibir visitantes nacionales e internacionales.
“El turismo es
la actividad económica que más rápido puede dar rentabilidad y más rápido puede
dar puestos de trabajo”.
El exalcalde
también explicó que, durante su gestión, se construyeron 29 parques y espacios
de recreación pasiva que incorporaban referencias a hechos históricos,
tradiciones y acontecimientos relevantes para la comunidad.
Con esta
experiencia, defendió una visión de la obra pública que trasciende la
infraestructura y busca transmitir la memoria y la identidad del territorio.
Morales
cuestionó que la eficiencia de una gestión municipal se mida únicamente por el
porcentaje del presupuesto ejecutado. Consideró que gastar más no significa
necesariamente gestionar mejor, especialmente cuando las obras no generan beneficios
duraderos para la población.
Desde su
perspectiva, la evaluación del gasto público debe considerar sus resultados
económicos y sociales, así como su capacidad para generar empleo, integrar
territorios y mejorar los ingresos de las comunidades.
“El problema
es cuánto invirtió, pero con inversión de calidad”.
También
expresó preocupación por las deficiencias de los sistemas de control y
fiscalización de los gobiernos locales, y advirtió sobre los riesgos que
representa la corrupción para el desarrollo del país.
En ese
sentido, planteó que el objetivo de una gestión no debe limitarse a ejecutar
recursos, sino a garantizar que cada inversión responda a necesidades concretas
y produzca beneficios para los ciudadanos.
Para Morales,
el desarrollo municipal debe contemplar tanto la infraestructura como las
condiciones sociales y culturales que permiten mejorar la calidad de vida de la
población.
En el cierre
de la entrevista, Morales destacó que los alcaldes deben convocar a
profesionales de distintas disciplinas para planificar y ejecutar sus
propuestas de gobierno.
Explicó que la
voluntad política y el entusiasmo son importantes, pero no suficientes para
administrar una ciudad. La ejecución de proyectos requiere conocimientos
técnicos, equipos competentes y una visión compartida de desarrollo.
“Los
lineamientos políticos los puede dar el alcalde, pero los que van a ejecutar
son los profesionales”.
Finalmente,
resaltó que la gestión municipal debe construirse con equipos capaces de
transformar las propuestas en resultados concretos para la ciudadanía.
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