Ezio Verme advierte que el Fenómeno del Niño podría reducir hasta 80 % los rendimientos de la agricultura familiar


El impacto del Fenómeno del Niño sobre la agricultura peruana y las medidas que deberían adoptarse para reducir sus efectos fueron analizados por Ezio Verme Mustiga, ingeniero agrónomo y especialista en agroindustria y gestión ambiental, durante su participación en una reciente edición de La Hora del Economista. El especialista sostuvo que los productores deben adaptar sus sistemas de manejo a las nuevas condiciones climáticas y planteó una transformación de la matriz productiva, especialmente para la agricultura familiar.

Verme explicó que el escenario climático actual genera condiciones de estrés para los cultivos debido a la combinación de temperaturas elevadas y el ingreso de frentes fríos hacia distintas zonas del país. Frente a ello, consideró que no es posible modificar el clima, pero sí adaptar las actividades agrícolas para reducir sus efectos.

“No podemos cambiar el clima, pero sí nos podemos adaptar”, sostuvo el especialista.

Uno de los principales riesgos identificados por Verme se encuentra en la agricultura familiar. Según explicó, existen diferentes escalas productivas en el país y los pequeños agricultores serían los que enfrentarían las mayores pérdidas si mantienen los mismos métodos de producción frente a las nuevas condiciones climáticas.

“La agricultura pequeña o la familiar va a perder entre 60 y 80% de sus rendimientos”, advirtió.

El especialista explicó que la agricultura depende de una relación entre clima, suelo y planta. Por ello, ante temperaturas más elevadas, los productores deben modificar las labores culturales, los sistemas de riego y las variedades utilizadas.

En contraste, señaló que el sector agroexportador cuenta con mayores herramientas para enfrentar el escenario adverso, entre ellas tecnología, infraestructura y capacidad de inversión.

“Tienen una tecnología que es la agricultura 4.0, que maneja todas las variables”, explicó al referirse a las diferencias entre los sistemas productivos.

Verme recomendó modificar las prácticas agrícolas para enfrentar el incremento de las temperaturas. Entre sus propuestas mencionó evitar la siembra de variedades de invierno y realizar cambios en el uso de fertilizantes, el manejo del suelo y los sistemas de riego.

“Yo como agrónomo lo primero que haría es no sembrar variedades de invierno”, señaló.

También cuestionó el uso de urea como respuesta ante la emergencia y planteó priorizar otros nutrientes y prácticas agrícolas que permitan mejorar la resistencia de los cultivos.

“Lo otro es: olvídense de usar urea”, afirmó, al plantear una mayor utilización de fósforo y potasio, además de cambios en las labores culturales y el riego.

Según el especialista, estas modificaciones son particularmente importantes porque varios cultivos ya estarían registrando disminuciones en sus rendimientos. Mencionó entre ellos a la papa, la fresa y el maíz, mientras que advirtió que los cultivos que mantengan el manejo tradicional podrían registrar caídas de entre 40 % y 60 % en sus rendimientos.

Otro de los aspectos abordados fue el manejo del agua y la afectación de los suelos. Verme explicó que el incremento de la evaporación durante un evento de El Niño puede favorecer el ascenso de sales hacia la superficie del suelo, lo que puede afectar la productividad agrícola.

Por ello, recomendó modificar la densidad de siembra, aumentar el espacio entre las plantas, desarrollar sistemas radiculares más amplios y mejorar el riego.

“Tengo que darle más raíces, un área donde crezcan esas raíces, menos densidad, regar mejor”, explicó.

Asimismo, consideró que la recuperación de los terrenos agrícolas es posible, pero requiere modificar la matriz productiva y establecer una coordinación entre el Estado, la empresa privada, las asociaciones y los productores.

“Tiene que haber una interacción entre el Estado, la empresa privada, las asociaciones y los mismos productores agrícolas”, sostuvo.

Verme planteó diferenciar las estrategias de producción según las características de cada sector. En su opinión, la agricultura de exportación ya cuenta con una matriz productiva consolidada, mientras que la agricultura familiar necesita un modelo distinto, con mayor sostenibilidad y planificación.

“Para la agricultura familiar tiene que ser otra matriz productiva con un planeamiento estratégico bien estructurado”, afirmó.

En esa línea, destacó el potencial de la producción ecológica y orgánica y sostuvo que el Perú tiene características que pueden favorecer una agricultura especializada, especialmente en pequeñas y medianas unidades productivas.

“El Perú es un país boutique, es de especialidad, y allí es donde entra el pequeño agricultor”, señaló.

Para el especialista, esta transformación debe permitir que los pequeños y medianos productores aprovechen sus ventajas competitivas y respondan a una demanda internacional que continúa creciendo.

Ante las posibles pérdidas que enfrentarían los pequeños agricultores, Verme estimó que sería necesario establecer un fondo de apoyo que permita atender a las unidades productivas afectadas. Planteó un monto de entre US$500 y US$700 por hectárea, considerando una superficie aproximada de 1,2 millones de hectáreas, y propuso que el apoyo se entregue de manera progresiva con participación de Agrobanco.

Asimismo, consideró que una alternativa para generar demanda para los productos de los pequeños agricultores sería fortalecer los mecanismos de compras estatales.

“Lo primero que haría es activar Compras Perú”, sostuvo, al considerar que existe un amplio espacio para incorporar a estos productores y avanzar en su formalización.

El especialista señaló que una parte importante de las ventas de estos agricultores se realiza en la informalidad, por lo que consideró necesario integrarlos progresivamente a mecanismos formales de comercialización.

Verme también planteó que el país necesita actuar de manera anticipada frente a las condiciones climáticas previstas. Consideró necesario establecer un plan de emergencia que priorice medidas de adaptación y evite destinar recursos únicamente a soluciones que no atiendan los problemas estructurales de los suelos.

“Ahorita se necesita un plan de emergencia para lo que viene con El Niño”, afirmó.

Asimismo, consideró que los recursos destinados a la emergencia deberían utilizarse en alternativas que permitan recuperar la calidad del suelo y mejorar su capacidad productiva.

En cuanto a la agroexportación, estimó que podría registrarse una reducción de entre 5 % y 10 % en productividad, aunque consideró que el crecimiento de las áreas productivas podría compensar parte de esa disminución en términos de oferta.

Finalmente, Verme destacó la importancia de incorporar tecnología para anticipar los efectos del clima y tomar decisiones oportunas. Mencionó el uso de satélites y estaciones meteorológicas como herramientas que pueden contribuir a adaptar los cultivos a las condiciones previstas.

“Con el uso de los satélites que tenemos y las estaciones meteorológicas”, sostuvo al plantear una estrategia de prevención basada en información climática.

En ese sentido, consideró que la adaptación debe partir de una lectura permanente de la relación entre clima, suelo y planta, de modo que los agricultores puedan seleccionar variedades y modificar sus prácticas según las condiciones esperadas.

De esta manera, la participación de Ezio Verme Mustiga en La Hora del Economista puso énfasis en la necesidad de transformar el manejo agrícola frente al Fenómeno del Niño, con especial atención en los pequeños productores. Sus propuestas incluyen cambios en las variedades y fertilización, mejoras en el manejo del agua y los suelos, apoyo financiero, formalización, incorporación de tecnología y una nueva matriz productiva orientada a una agricultura más sostenible.

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