La situación financiera, operativa y de gestión de Petroperú fue analizada en una reciente edición de La Hora del Economista. Durante el programa, Edmundo Lizarzaburu, expresidente del Directorio de Petroperú, explicó las condiciones en las que dejó la empresa tras su gestión, las medidas adoptadas para fortalecer su operación y las alternativas que considera necesarias para garantizar su sostenibilidad.
Lizarzaburu señaló que la empresa quedó encaminada desde distintas perspectivas y destacó la aprobación del SPV, así como la identificación de líneas de acción relacionadas con la comercialización y otros aspectos operativos. También resaltó la necesidad de poner en valor los terrenos vinculados a las principales operaciones de la refinería.
Según explicó, estas acciones deberían tener continuidad bajo el nuevo directorio, considerando que dos de sus integrantes permanecieron en sus cargos. El objetivo, indicó, debe ser sostener y mantener la operación de Petroperú.
Uno de los principales puntos abordados durante la entrevista fue la situación financiera de la empresa. Lizarzaburu afirmó que Petroperú cerró junio con una utilidad de aproximadamente US$121 millones, aunque explicó que este resultado se vio afectado por distintos factores, entre ellos una obligación tributaria y multas recibidas durante ese periodo.
Ante las afirmaciones sobre una eventual quiebra de la empresa, el exdirectivo fue enfático en diferenciar esta situación de los problemas de liquidez que enfrenta Petroperú.
“La empresa no está quebrada. La empresa tiene un problema de liquidez”, sostuvo Lizarzaburu al explicar la situación financiera de la petrolera estatal.
El ex presidente del Directorio explicó además que, tras una revisión técnica, se identificaron obligaciones y activos pendientes de ser gestionados, entre ellos un crédito fiscal que SUNAT debe devolver a Petroperú y recursos relacionados con el oleoducto. En este último caso, señaló que existen 2,8 millones de barriles que llevan más de tres años sin ser bombeados y que una parte corresponde a Petroperú.
Según indicó, la recuperación y monetización de estos recursos podría generar ingresos para la compañía y contribuir al cumplimiento de sus obligaciones.
Lizarzaburu también explicó que Petroperú requiere líneas de crédito para mejorar sus condiciones de compra de crudo y reducir su dependencia de operaciones realizadas al contado.
Durante su gestión, señaló, se buscó ampliar la cantidad de proveedores y establecer mecanismos de compra directa con distintos países para reducir la participación de intermediarios. Mencionó reuniones con representantes de Emiratos Árabes, India y Estados Unidos, además de conversaciones con empresas internacionales.
En cuanto a la garantía contingente de US$2.000 millones aprobada durante su gestión, explicó que el mecanismo se encontraba aprobado, pero que los recursos no llegaron con la rapidez esperada. Por ello, se trabajó con ProInversión y el equipo gerencial de Petroperú para buscar alternativas de financiamiento mediante vehículos que permitieran acceder a la banca.
Lizarzaburu sostuvo que contar oportunamente con recursos para adquirir materia prima habría permitido mejorar los resultados de la compañía. No obstante, consideró que el foco debe estar ahora en materializar las alternativas de financiamiento y dar continuidad al trabajo iniciado por el directorio anterior.
Al referirse al futuro de la empresa estatal y a la posibilidad de una participación privada, Lizarzaburu señaló que Petroperú necesita socios de negocio que contribuyan a fortalecer su operación.
El exdirectivo diferenció esta participación de una eventual privatización y explicó que un socio estratégico podría aportar mecanismos de financiamiento y suministro de crudo mediante fideicomisos.
“Petroperú necesita socios de negocio”, afirmó al explicar la importancia de incorporar aliados que permitan mejorar la eficiencia de la empresa.
En esa línea, precisó que la participación privada puede contribuir a mejorar la eficiencia de la refinería sin que ello implique transferir la propiedad de la empresa estatal.
“Eso es inversión privada, eso es un socio estratégico, pero eso no es privatizar”, sostuvo Lizarzaburu.
Asimismo, consideró que la incorporación de socios debería permitir que Petroperú mejore sus márgenes y recupere capacidades que anteriormente le permitieron tener una mayor presencia en el sector petrolero.
Durante la entrevista, Lizarzaburu también se refirió a la decisión de paralizar la antigua refinería de Talara mientras se desarrollaba el proyecto de la nueva refinería. Desde su perspectiva, esta decisión tuvo consecuencias para la empresa debido a que obligó a incrementar la importación de productos.
“La refinería en 2019 no debió ser apagada”, afirmó, al considerar que mantenerla operativa habría permitido continuar con la producción y reducir la necesidad de importar productos.
El exdirectivo sostuvo que las decisiones tomadas durante los últimos años deberían ser revisadas a partir de la documentación correspondiente y no únicamente mediante opiniones posteriores.
En ese sentido, planteó que los antiguos presidentes y directores de la empresa deberían presentar las actas que sustentaron sus decisiones para determinar cuáles fueron acertadas y cuáles debieron ser diferentes.
“Si fueron buenas se les resalte y si fueron malas que le pidan disculpas a la población”, señaló.
Finalmente, Lizarzaburu destacó la importancia de que el nuevo directorio dé continuidad a las medidas que considera positivas y mantenga una gestión basada en información objetiva.
Al despedirse del programa, pidió que la ciudadanía revise la información disponible en los canales oficiales de Petroperú. Asimismo, expresó sus buenos deseos al actual directorio y agradeció a la presidenta Keiko Fujimori por haber prolongado su permanencia al frente de la empresa, lo que, según explicó, le permitió dejar una compañía alineada con las estrategias que pueda adoptar el nuevo Gobierno.
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