Armando Mendoza: “Hay que esperar lo mejor y prepararse para lo peor”


El economista e investigador Armando Mendoza analizó las perspectivas de la economía peruana frente al nuevo Marco Macroeconómico Multianual (MMM) y advirtió que sus proyecciones deben ser evaluadas considerando un escenario internacional más inestable, los riesgos climáticos y las dificultades fiscales que enfrenta el país. 

Durante su participación en La Hora del Economista, sostuvo que el Perú necesita fortalecer sus ingresos, racionalizar el gasto público y mejorar la coordinación entre los distintos niveles de gobierno para enfrentar los próximos años.

Mendoza explicó que el MMM constituye el documento de referencia del Ministerio de Economía y Finanzas para proyectar variables como el crecimiento del PBI, los ingresos, el endeudamiento y el gasto público. Si bien consideró que se trata de un documento técnicamente sólido, señaló que sus proyecciones incorporan supuestos favorables cuya materialización no está garantizada.

“Es un documento técnicamente sólido, pero también hay que entender que tiene un trasfondo o contenido político.”

El economista sostuvo que el contexto internacional ha cambiado significativamente y que el Perú debe evaluar con mayor cautela su capacidad para responder a posibles shocks externos.

Mendoza señaló que el entorno económico y político internacional atraviesa un proceso de transformación respecto de las condiciones que prevalecieron durante las últimas décadas. La incertidumbre en torno a la globalización financiera y la gobernanza comercial, explicó, genera interrogantes sobre la capacidad del país para enfrentar nuevos impactos externos.

En ese contexto, mencionó el efecto que los conflictos internacionales pueden tener sobre la inflación, especialmente a través del precio del petróleo. Al ser el Perú un país importador de este recurso, un incremento sostenido de los precios termina trasladándose a los costos de la economía y al bolsillo de las familias.

También alertó sobre el riesgo de un fenómeno de El Niño de gran intensidad, que podría generar lluvias e inundaciones en el norte y sequías en el sur, afectando especialmente al sector agrario.

“Todos deseamos eso, pero hay que esperar lo mejor y prepararse para lo peor.”

Respecto al déficit fiscal, Mendoza consideró que el actual gobierno hereda una situación compleja debido al incremento de iniciativas de gasto aprobadas en los últimos años sin una fuente clara de financiamiento.

Advirtió que, ante la rigidez del gasto corriente, los ajustes fiscales pueden terminar afectando la inversión pública. Por ello, consideró necesario replantear la política fiscal tanto desde el lado del gasto como desde la generación de ingresos.

“Hay una necesidad de ver cómo se vuelve a delinear la política fiscal, tanto por el lado de racionalizar el gasto como por el lado de los ingresos.”

En ese sentido, sostuvo que el país requiere elevar su capacidad de recaudación para poder financiar adecuadamente servicios públicos como salud y educación, además de reducir las pérdidas ocasionadas por ineficiencia, clientelismo y corrupción.

Para Mendoza, el problema tributario peruano está ampliamente diagnosticado y existen diversas alternativas identificadas, como combatir la evasión y la elusión, revisar exoneraciones y atender las obligaciones tributarias pendientes.

Sin embargo, consideró que el principal obstáculo es político, debido a los intereses económicos que pueden verse afectados por una reforma.

“El asunto es la voluntad política y la capacidad para pisarle los callos a sectores que tienen poder económico y llegada política.”

El economista sostuvo que una reforma tributaria también es necesaria para hacer sostenibles las mejoras en remuneraciones y pensiones, evitando que nuevas obligaciones generen desequilibrios fiscales.

Mendoza consideró que, en el corto y mediano plazo, el Perú mantiene una posición relativamente sólida en materia cambiaria, apoyada en sus reservas y en la estabilidad monetaria. No obstante, planteó que a largo plazo el país debe observar con atención la evolución del dólar y la situación fiscal de Estados Unidos.

Para las familias, recomendó adoptar una conducta prudente frente a la incertidumbre económica: priorizar los gastos esenciales, diversificar los ingresos, evitar endeudarse para consumo y procurar mantener una capacidad de ahorro.

“Hay que priorizar el gasto, diversificar los ingresos y buscar protegerlos.”

También señaló que el endeudamiento puede ser razonable cuando está destinado a una inversión que genere rentabilidad, pero puede convertirse en una carga cuando se utiliza para financiar gastos de consumo.

Como recomendaciones para el equipo económico, Mendoza planteó dos prioridades. La primera es fortalecer la lucha contra la corrupción y evitar que determinadas instituciones públicas sean capturadas por intereses particulares.

La segunda es mejorar la coordinación con los gobiernos regionales y locales, especialmente frente a emergencias como el fenómeno de El Niño. Consideró que los gobiernos subnacionales deben tener una participación efectiva debido a su cercanía con las zonas afectadas.

“Hace falta mejorar urgentemente esa coordinación.”

Finalmente, Mendoza sostuvo que los próximos años estarán marcados por múltiples dificultades, pero destacó la capacidad de adaptación de los peruanos y llamó a evitar que el país vuelva a atravesar un periodo prolongado de bajo aprovechamiento de sus recursos y capacidades.

“No podemos permitirnos otra media década perdida; ya hemos desperdiciado demasiado tiempo, recursos y capacidades.”

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