El ingeniero Carlos Herrera Descalzi, exministro de Energía y Minas, analizó el impacto que los conflictos internacionales están generando sobre los mercados energéticos y los precios del petróleo. Durante la entrevista, explicó cómo la situación en Medio Oriente y las dificultades de producción y refinación en otros países pueden trasladarse a economías dependientes del petróleo como el Perú.
Herrera Descalzi señaló que existen dos grandes factores que están definiendo el escenario actual: la confrontación entre Estados Unidos y China y el proceso de transición energética para reducir progresivamente la dependencia del petróleo.
Explicó que los problemas en Medio Oriente afectan especialmente a China, Japón, Corea y Europa, principales consumidores del petróleo proveniente de esa región. A ello se suma la situación de Rusia, cuya capacidad de refinación, según explicó, ha sido afectada por ataques durante la guerra con Ucrania, reduciendo su capacidad para exportar derivados y generando presión al alza sobre los combustibles.
El exministro sostuvo que este escenario vuelve especialmente vulnerables a países que dependen de las importaciones de petróleo, entre ellos el Perú, y planteó que el país debe reducir progresivamente esa dependencia.
“La estrategia del país es, como le llamé en el año 2000 cuando estuve en el Ministerio de Energía y Minas, despetrolizar la economía: hacerla lo menos dependiente posible del consumo de petróleo.”
Herrera Descalzi aclaró, sin embargo, que este proceso no puede realizarse de manera inmediata, debido a la importancia que todavía tiene el petróleo en la economía y en el sistema energético.
Uno de los principales puntos abordados fue el futuro de las reservas de gas de Camisea. El exministro explicó que, tomando como referencia las reservas probadas y el consumo actual, el horizonte disponible es limitado y que la planificación energética debe considerar desde ahora la necesidad de contar con nuevas fuentes de suministro.
“Yo diría que tenemos Camisea para 10 años, no para mucho más. Necesitamos fácilmente para el 2060, incluso 2090; creo que el gas nos va a acompañar por todo este siglo.”
En ese sentido, señaló que el problema energético no aparece necesariamente cuando se termina el gas, sino cuando la oferta deja de ser suficiente para atender la demanda. Por ello, consideró necesario anticiparse y desarrollar alternativas antes de que se produzca una situación de escasez.
Herrera Descalzi explicó que el costo del gas podría aumentar significativamente cuando Camisea deje de cubrir la demanda. Según sus estimaciones expuestas durante la entrevista, el gas de Camisea puesto en Lima cuesta alrededor de US$5 por millón de BTU; nuevas reservas podrían llevar ese costo a unos US$8, mientras que la importación podría situarlo entre US$12 y US$15.
Frente a ello, destacó que recurrir al diésel tendría un impacto mucho mayor sobre los costos de generación eléctrica.
“Entre 5 dólares que tengo hoy, 8 dólares que con suerte tendría si obtengo nuevas reservas, 12 dólares que tengo que pagar si lo importo y 27 dólares por el diésel, es preferible pagar 12 que 27.”
Por ello, consideró que el Perú debe prepararse desde ahora para una eventual importación de gas y desarrollar la infraestructura necesaria para garantizar el suministro.
Ante la perspectiva de una menor disponibilidad de gas, el exministro planteó reducir su utilización en la generación eléctrica cuando existan alternativas, principalmente mediante el desarrollo de proyectos hidroeléctricos.
“Mi idea es que se debería disminuir hasta donde sea razonable el consumo de gas en el sector eléctrico sustituyéndolo por hidroeléctricas y fomentando su desarrollo.”
Asimismo, señaló que debe mantenerse una reserva de gas para afrontar temporadas secas o años con condiciones hidrológicas adversas, evitando recurrir al diésel ante eventuales interrupciones del suministro. También planteó como alternativa la construcción de una planta regasificadora que permita contar con una fuente adicional de abastecimiento.
Al abordar la situación de Petroperú, Herrera Descalzi sostuvo que los principales problemas financieros de la empresa ya estaban presentes desde años anteriores y que se requiere una reorganización para enfrentar su situación.
“Lo primero que necesita Petroperú es una reorganización, que está en marcha, pero tampoco se necesita traer gente o compañías del exterior para eso; una persona que maneja una planta sabe cómo funciona.”
El exministro cuestionó además que la problemática de Petroperú sea abordada principalmente como un asunto financiero y sostuvo que debe ser entendida dentro de una política energética nacional.
Para Herrera Descalzi, la infraestructura de Petroperú debe analizarse como un sistema integrado que comprende transporte, refinación, comercialización, almacenamiento y embarque. En ese sentido, señaló que la propiedad de cada componente puede ser pública o privada, pero lo fundamental es que el sistema funcione de manera articulada.
“Lo que hay que hacer es mantener esa infraestructura como un todo, y al igual que en el sistema eléctrico, los propietarios pueden ser privados; no importa quién sea el propietario, lo que importa es que el sistema funcione como tal en beneficio de los peruanos.”
Finalmente, Herrera Descalzi destacó la necesidad de que las decisiones energéticas incorporen tanto criterios técnicos como económicos, considerando los costos de las inversiones y las necesidades reales de los usuarios.
“La ingeniería y la economía se complementan, van de la mano; es muy difícil ejercer la ingeniería sin tener una idea de economía.”
En su opinión, las decisiones de infraestructura no deben limitarse a construir, sino que deben considerar su costo, utilidad y capacidad de ser sostenibles para quienes finalmente utilizarán los servicios.
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