El magíster en Economía Agrícola y director ejecutivo de la Defensoría del Productor Agrario, Víctor Vásquez Villanueva, analizó en La Hora del Economista, los posibles impactos del fenómeno El Niño sobre la agricultura, el empleo rural y la economía peruana. El especialista advirtió que el país enfrenta riesgos importantes tanto por las lluvias intensas en la costa como por la sequía en la sierra centro-sur.
Vásquez sostuvo que un evento de gran magnitud
podría generar consecuencias severas para la producción y para la población
rural. A su juicio, el problema no se limita a los daños materiales, sino que
también involucra la pérdida de activos de los productores, empleos e ingresos
familiares.
“Yo diría catastrófico, pero resultante de la inacción
de los gobiernos, porque nunca le han podido dar al Perú una política de Estado
en materia de prevención de desastres.”
El especialista recordó que los eventos anteriores
han dejado daños que todavía no han sido completamente revertidos. Señaló que,
pese a los recursos destinados a prevención y rehabilitación, persisten
problemas en las zonas que fueron afectadas por fenómenos anteriores.
Según un análisis realizado por la Defensoría del
Productor Agrario en junio, el escenario de mayor impacto considerado por la
organización implicaba pérdidas cercanas a los US$10 000 millones.
Vásquez explicó además que los efectos incluirían millones de jornales que
podrían dejar de generarse, agravando la situación de las familias que dependen
de la actividad agrícola.
El economista agrícola llamó la atención sobre un
efecto menos visible del fenómeno: la afectación de la apicultura y, con ello,
de la polinización necesaria para determinados cultivos.
“¿Quién va a polinizar esos frutales si El Niño nos
ha arrasado las colmenas en la costa y en la sierra la sequía ha destrozado las
colmenas? No va a haber polinización para la producción de alimentos.”
De acuerdo con la estimación que mencionó durante
la entrevista, el impacto de El Niño sobre la apicultura y su efecto económico
en el sector agroexportador podría alcanzar alrededor de US$1 400 millones.
También explicó que tanto el exceso como la falta
de agua pueden perjudicar los cultivos, dependiendo de la etapa en la que se
encuentren. Mencionó como ejemplos al algodón y al arroz, cuyos rendimientos
pueden verse afectados por lluvias excesivas en determinados momentos de su
desarrollo.
Vásquez advirtió que los efectos del fenómeno
también llegarían a la economía de los hogares. La pérdida de producción podría
traducirse en desempleo, menor disponibilidad de insumos y un incremento del
precio de los alimentos.
“Para la economía doméstica significa
encarecimiento de la canasta alimentaria, y el encarecimiento de la canasta
alimentaria es inflación. Es decir, afecta a todos los actores económicos, pero
fundamentalmente al más vulnerable.”
Frente al endeudamiento de los productores, planteó
diferenciar entre los pequeños agricultores que acceden al crédito público y
aquellos que mantienen obligaciones con entidades financieras privadas. Para
estos últimos, consideró necesario diseñar mecanismos de refinanciamiento que
eviten que los productores terminen perdiendo sus tierras, que en muchos casos
constituyen su principal activo.
Entre las acciones que deberían implementarse,
Vásquez planteó un programa de empleo en el campo orientado a la limpieza y
conservación de los drenes de las parcelas. Estimó que en la costa podría
involucrar alrededor de 700 000 productores, mientras que el número de
personas afectadas en todo el país podría acercarse a los dos millones.
También propuso un programa de refinanciamiento de
deudas y un fondo o préstamo de sostenimiento de largo plazo, con una tasa que
planteó en torno al 4%.
Respecto a una eventual condonación de deudas,
sostuvo que primero debe identificarse quiénes realmente necesitan ese apoyo,
debido a que, según señaló, experiencias anteriores habrían beneficiado también
a productores medianos y grandes.
El especialista señaló que los efectos podrían
sentirse especialmente en productos destinados al mercado interno. Mencionó
entre ellos la quinua, la kiwicha y la papa, y destacó el papel de la sierra
centro-sur en el abastecimiento de diversos productos agrícolas.
Frente a los recursos destinados históricamente a
la prevención, Vásquez cuestionó su aprovechamiento y planteó que parte de las
aguas provenientes de las lluvias podría utilizarse para recuperar zonas y
desarrollar nuevas áreas productivas. También destacó la necesidad de proteger
las represas frente a la acumulación de sedimentos.
Finalmente, consideró que el país necesita fortalecer
sus sistemas de investigación agrícola para poder identificar oportunidades
productivas asociadas a los cambios climáticos.
“Lo que tenemos es un sistema de investigación
propio para un país del siglo XIX, y esa es una tarea pendiente.”
Vásquez agregó que desde la Defensoría del
Productor Agrario vienen coordinando con organizaciones regionales y con el
SENAMHI para mejorar el acceso de los productores a información climática y
permitirles tomar decisiones con mayor anticipación.
Si quieres mirar el programa completo, dale click
en el siguiente enlace:
0 Comentarios