Antezana sostuvo que las distintas actividades vinculadas al crimen organizado —entre ellas el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión, la corrupción y la trata de personas— han alcanzado una dimensión económica extraordinaria.
De acuerdo con las cifras que presentó durante la entrevista, el conjunto de estas economías criminales habría pasado de US$28.304 millones a US$32.304 millones, principalmente por el incremento estimado de la minería ilegal. En soles, señaló, el monto ya supera los S/110 mil millones.
El especialista remarcó que estas actividades ya tienen una influencia que trasciende lo estrictamente delictivo.
“Nosotros entendemos que estas son las cuatro economías que están marcando la vida económica y política del país. El crimen organizado, o las economías del crimen organizado, han logrado equiparar el poder que tenían las economías legales”.
Para Antezana, una de las principales razones del crecimiento de la criminalidad es que durante años las autoridades no enfrentaron las estructuras económicas que sostienen a las organizaciones criminales.
“Se dejó crecer. No se hizo nada. Se hacían operaciones por aquí, por allá, pero jamás se enfrentó el problema de fondo, que es el dinero y las estructuras criminales”.
A su juicio, mientras no se golpeen las fuentes de financiamiento y las estructuras que permiten operar a estas organizaciones, las economías criminales continuarán expandiéndose.
El investigador identificó a Lima como la principal zona afectada por la criminalidad y señaló a La Libertad, particularmente Trujillo y Pataz, como otro de los principales focos de violencia.
En el caso de Lima, sostuvo que el crimen organizado ha logrado extenderse por distintos sectores de la capital y el Callao. Además, consideró que este último tuvo un papel central en el origen de la actual dinámica criminal.
“Y yo diría que el punto más importante del origen de esta violencia criminal está en el Callao”.
Antezana explicó que entre los factores que favorecen el crecimiento de estas actividades se encuentran problemas estructurales como la falta de empleo y de oportunidades económicas.
“El caldo de cultivo, evidentemente, tiene que ver con los factores estructurales, ¿no es cierto? La falta de empleo, la falta de posibilidades reales de la gente de salir adelante”.
El especialista también cuestionó la respuesta de las autoridades frente al crecimiento de los homicidios y la criminalidad organizada. Señaló que el número de homicidios diarios habría aumentado progresivamente en los últimos años, generando una situación de zozobra entre la población.
En su análisis, esta situación también estaría relacionada con la permisividad institucional y con la falta de una respuesta contundente frente a las organizaciones criminales.
“La PNP, que es el ente encargado precisamente del control de las bandas, ha dejado que esto avance a niveles en que la población ahora vive en estado de zozobra, en estado de absoluta indefensión”.
Ante la posibilidad de otorgar facultades legislativas al Ejecutivo para enfrentar la inseguridad, Antezana sostuvo que estas no serían necesarias para que el Gobierno adopte medidas en materia de seguridad.
“No, de ninguna manera. Los estados de emergencia, los estados de excepción, hasta los estados de sitio los puede dar el Ejecutivo sin necesidad de que se les den facultades legislativas en materia de seguridad”.
El investigador recordó que en anteriores situaciones de emergencia se movilizaron miles de policías y consideró que el Ejecutivo cuenta con herramientas para actuar sin requerir facultades adicionales.
En la parte final de la entrevista, Antezana advirtió que la situación podría alcanzar niveles todavía más graves si no se adoptan medidas para contener el avance de las organizaciones criminales.
“Hoy está en descontrol, pero sí es posible contenerlo”.
Para el especialista, uno de los elementos centrales debería ser la depuración dentro de las instituciones encargadas de combatir el crimen. Asimismo, cuestionó la ausencia de un plan que permita enfrentar de manera efectiva a las estructuras criminales.
Finalmente, sostuvo que el Perú enfrenta el riesgo de una transformación profunda de su escenario de seguridad si las autoridades no consiguen frenar el avance de estas economías.
“El país va rumbo a una mezcla de Colombia y México, una combinación colombo-ecuatoriana”.
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